Signos de los tiempos

Me imagino que entre el Instituto Nacional de Estadística del Gobierno de España y el Instituto de Estadística y Cartografía de la Junta (sí, hay dos, que siempre se tienen que contar las cosas dos y tres veces para que salgan los números) tendrán científicos medios para saber cómo marchan las cosas en las ciudades, datos de población, económicos etc. No obstante hay otros signos que podemos observar y que nos dan cierta orientación de cómo van las cosas. Uno de esos signos, por ejemplo, es la publicidad de los autobuses urbanos: Tenemos últimamente en Málaga multitud de dentistas que se anuncian en los autobuses.

Esto ya ocurre desde hace tiempo: parece que para ser un buen dentista has de tener un autobús. Compiten sin embargo por el espacio con las clínicas de estética. En cualquier caso mucho arreglo de chapa y pintura para los cuerpos malagueños; sin embargo también se anuncian últimamente clínicas de desintoxicación y rehabilitación. Total un fiel reflejo de la realidad social, mucha fachada pero liquidados por dentro. Incluso hay una oferta especial a los enganchados a autocompadecerse, son legión. Está de moda.

Otra muestra de cómo van las cosas es fijarse en el servicio en la restauración. Se nota que hay gente reconvertida de otros sectores trabajando en la socorrida restauración y como casi siempre –debajo de mi casa un pequeño constructor ha puesto un bar y es un profesional– se hace mal, sin formación ni humor, tener que pedir perdón por solicitar que te tomen nota de la comanda no es un buen servicio al cliente y la excusa de que esté lleno un lugar no vale porque si tienes 30 mesas ocupando las aceras del paseo marítimo y parte de la playa, es previsible que la gente se siente en todas. Nos cargaremos también el turismo, si no al tiempo.

Otro signo, los biznagueros. Ya las venden a euro, pasan varias veces por el mismo sitio y cada vez cuesta más venderlas. A pesar de todo, espero que la falta de compra sea por motivos económicos y no porque nos estemos olvidándonos de regalarle la flor de flores más malagueña a los que queremos. Los que nos padecen y compadecen.

Articulo publicado originalmente el día 9 de agosto en La opinión de Málaga



Deja un comentario